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¡It's Showtime!

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¡It's Showtime!

Mensaje por Yamato el Mar Mayo 17, 2016 12:57 am

La tranquilidad imperturbable, casi sepulcral de la biblioteca se mantenía siempre como el lugar más silencioso del establecimiento, sólo gracias a la enorme y anciana señora que hacía, más que encargada de la biblioteca, el perro guardián del mismo. Con una mirada tan helada como la cumbre más alta del Everest, unos pliegues en su cara tan pronunciados como la ruta caracol y unas arrugas que si tuviesen ojos, fácilmente serían confundidos como sus hermanos siameses muertos. Era el perfecto lugar para simplemente recostarse a disfrutar del silencio, porque sí, es genial tener un séquito que siempre está de acuerdo con lo que dices y a cada minuto están soltando estúpidas palabras de elogio pese a que nadie se las pidió, pero hasta el azabache necesitaba pequeños recesos para descansar.

¿Acaso creen que sonreír todo el día y vomitar palabras amables es sencillo? Claro que no, Yamato tuvo que lidiar años con la asquerosa sensación que le causaba a su podrido corazón decir algo bueno sobre alguien, principalmente una mentira ¿Qué cosa buena puede tener alguien que no sea él? ¡Absolutamente nada! Exceptuando quizás sus gritos de dolor o el sabor de sus lágrimas.

Simplemente y como costumbre al entrar en una biblioteca, se dispuso a examinarla, a simple vista conseguía identificar donde se encontraba cada sección de libros... Porque claro, sobre las mismas había un letrero que de forma breve, mencionaba el género de cada artículo de lectura, pero Yamato era un tanto diferente en ese aspecto... Por simple ocio mientras observaba su entorno, en menos de un segundo, era capaz de observar todos los libros de las estanterías que estaban mal ubicados, ya fuese por los mismos estudiantes con falta de educación que no son capaces de respetar algo tan sencillo como el orden de los libros o la misma anciana, quién debido a su edad, confundía libros eróticos con ecuaciones... Bueno, para muchos hasta sumar puede ser una penetr... Sigamos con lo que nos concierne.

Ver los libros desordenados era una de las tantas actividades que hacía Yamato en su tiempo libre a solas, porque claro, cuando te aburres de imaginar maneras de hacer al mundo arder, asegurarse del orden mundano de las cosas es igual de importante. Observar el césped desertor que no se mueve al mismo unísono que el resto en el vaivén del viento, la molécula de polvo que cae haciendo piruetas, los espectros que avanzan al sentido contrario del cielo o el infierno... Sí, a veces hasta en sus peores momentos, observaba fantasmas... O los imaginaba... Quizás era momento de que visitase un psiquiatra, pero si lo llegaban a encerrar, sería por otra razón... Siempre y cuando el doctor saliese cuerdo de la primera sesión.

Eran estos momentos de silencio, donde las personas normales pensaría en sus problemas únicos que poseían todos, en sus pobres almas torturadas igual que las millones de todo el mundo, en su desdicha de no encontrar la forma en que sus padres les permitiesen ir al baile de la noche debido a que el día anterior llegaron pasadas las doce... Si, problemas traumáticos, unos más que otros, pero traumáticos al final. Yamato también tuvo su época de estar así, pero ahora, aceptando su interior podrido, simplemente lo veía como un desgasto de energía... ¿Por qué lamentarse por una vida de mierda cuando todas las vidas son una mierda? Bajo esa lógica, vivir le era simplemente sencillo, un juego de ajedrez contra una persona en coma, porque claro, si a él le iba mal en algo, seguramente en el mundo alguien la estaría pasando peor... Que estupidez ¿No? El chico también pensaba en eso a ratos, se hacía sus propias personalidades o conclusiones, para luego descartarlas él mismo, para él era como tener un hermano y asesinarlo en el mismo segundo que nace.

Finalmente, pensando todas esas cosas y más, llegó al final de la biblioteca ¿Habrían pasado entre cinco a diez minutos quizás? ¿Quince si contamos que era una biblioteca grande? El punto es que un rincón llamó su atención, no para apartarse de la sociedad o llorar por su sufrimiento, si no porque en ese lugar, había una pequeña congregación de sillones, rodeando una pequeña mesa de té, un lugar ideal para leer o simplemente echarse una siesta. Cerca de estos, a un lado de la estantería de literatura fantástica, se encontraban los escritorios, vacíos, con únicamente... Pues... Nada en realidad, eran un escritorio completamente limpio y una silla con ruedas a un lado. Los computadores se encontraban en el piso superior y al comienzo de la biblioteca, este lugar era algo más... Privado por decirlo así. En ese sitio, ya no llegaba si quiera el ruido de los pasos de los estudiantes al entrar en la biblioteca o el teclear furioso de la bibliotecaria, si quiera el abrir o cerrar de la puerta. No, este lugar era más silencioso que el limbo, estar aquí por unos segundos con los ojos cerrados, era suficiente para preguntarte de forma involuntaria por si tú existencia realmente existe o sólo vives dentro de la existencia de otro... O lo típico de si en realidad estás durmiendo o muerto, también sirve.

Yamato, con la elegancia casi taciturna que le caracteriza (O por lo menos, por esta ocasión hacía caracterizar) caminó hacia uno de los sillones, no sin antes tomar un libro aleatorio del estante ¿Para qué? Quizás para luego de la siesta poder quejarse sobre los errores argumentales del escritor o sobre lo aburrida que fue su vida, además es la perfecta excusa para estar en una biblioteca sin dañar tú imagen... Y de paso, observar a todos los que transiten ¿Acaso no lo dije? Ese lugar exacto donde se encontraba Yamato sentado, era perfecto para observar a cada persona que entrase a la biblioteca, gracias a los agujeros que quedaban en los estantes por los libros faltantes, era el lugar perfecto de espionaje y análisis, para que luego no digan que simplemente va a la biblioteca a dormir.
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Machiko el Mar Mayo 17, 2016 11:35 am

Sentía como su pecho latía desenfrenado ante la inminente llegada del primer receso de aquella lluviosa mañana otoñal de un rutinario lunes. Si bien había pasado una semana desde el inicio de clases aún se sentía incapaz de sobrellevar todas las inseguridades que se manifestaban cada vez con más fuerza todos los años que se veía obligada a pasar por la misma tortura que el vocablo normal denominaba socialización. Trago duro al escuchar como el profesor comenzaba a hablar de banalidades de su vida, señal clara e inequívoca de que se aproximaba el recreo que tanto le intimidaba afrontar, no es que su timidez llegará al punto de tener una fobia social pero lo cierto es que desde la ceremonia del inició del año escolar que noto que un chico la miraba insistentemente, un jovenzuelo que para su mala suerte iba al mismo salón que ella, quería hacer todo lo posible para no darle la oportunidad de hablarle a solas. No, no se trataba de una simple paranoia, siempre que volteaba a verlo este se encontraba observándola de una manera que lograba hacer que se le helara la piel.

“¿Qué debería hacer?” ¿Sería correcto hablarlo con alguna autoridad del instituto? Es decir, no tenía realmente pruebas de que esa persona tuviera malas intenciones hacía su persona, ni siquiera era capaz de probar que realmente le venía clavando la mirada con una insistencia enfermiza, se sentía acorralada con algo tan sencillo como el verse reflejada en las corneas de un completo desconocido. Cuando el escandaloso timbre finalmente se manifestó no lo pensó ni dos segundos antes de levantarse y salir disparada a la salida, no alcanzo siquiera a llevarse su caja de almuerzo, necesitaba alejarse del campo visual de ese chico extraño. Murmullos, risas, gritos, música, insultos, pasos, la muchedumbre causaba el alboroto de siempre al cual ella contribuía incluso con su insignificante e invisible presencia. Se escabullía con la rapidez de un ratoncito huyendo de las fauces de una feroz serpiente en medio de alta hierba de un gélido campo en mitad de la nada, ese indefenso animalito solo dependía de sus patitas para sobrevivir.

Se encerró en el baño de mujeres por unos tres minutos sentándose sobre la tapa del retrete hasta recuperar el aliento. Intento ser positiva convenciéndose de que solamente exageraba actuando como una maniaca al crear tanto drama con un asunto tan sencillo que podía resolver con simplemente hablar de frente con ese muchacho “¡Vamos! ¡Si All Might puede salvar vidas en medio de un tsunami tu puedes hacerle frente a ese sujeto!” tal pensamiento la incentivo a alzar su puño hasta la altura de sus ojos, los cuales ahora eran dueños de una mirada decidida, heroica. Salió del baño mucho más tranquilad dando pasos firmes en dirección a su salón ¿A qué? ¡A ser valiente por supuesto! Pensaba en sus asuntos con la mirada en alto hasta que un ruido la obligo a detenerse. Cuando se dio media vuelta vio a una chica arrodillada en el suelo recogiendo alguno de los varios libros que se le habían caído, Machiko se acercó a ella mientras inconscientemente chocaba las puntas de sus dedos índices.

Se supone que se había ofrecido a ayudar pero antes de que pudiera darse cuenta se encontraba sola con al menos veinte libros de matemáticas siendo cargados por sus escuálidos bracitos hacía la biblioteca ¿La chica? ¡Ni idea! Antes de que pudiera darse cuenta había desaparecido dejándola sola con el muerto “Seguro se fue a la enfermería por la caída que tuvo y se le olvidó decirme, claro, debe ser eso” la inocencia de la azabache podía llegar a niveles realmente insospechados. Hablo bajo cuando se encontró frente a bibliotecaria logrando que esta la ignorara por completo, termino por optar en dejar los textos sobre el escritorio para luego dar unas vueltas por el lugar entusiasmada ante la idea de que quizás podría toparse con algo interesante, como un lugar secreto para escaparse de todos. Su habilidad para distraerse la habían hecho alejarse de su idea de rebelión contra la opresión de ojitos pajaritos.

-Quizás pueda encontrar algún libro de superheroes…-murmuraba mientras leía los letreros que anunciaban las categorías de los libros. El manga, los comics e internet eran fuentes de información innegables pero reconocía que quizás un texto tangible como el de un libro podría agregarle un tipo de datos diferente. Sonreía suavemente mientras llevaba las manos detrás de la cintura, no necesitaba ni quería preguntarle nada a nadie así tenía la excusa perfecta para pasear despreocupadamente. Se entretuvo un rato hasta que su mirada termino siendo captada por un libro que sobresalía en la cima de uno de los estantes el cual era gloriosamente iluminado por los rayos del sol, no tenía el título en su dorso pero algo en su corazón le decía que estaba destinada a tener ese ejemplar entre sus manos ¿El problema? ¡Estaba fuera de su alcance! Necesitaba ayuda. Volteo de un lado a otro desesperadamente sin que su respuesta a su problema se manifieste ¡Un momento! ¡Una escalera! La veía del otro lado del cuarto, inmediatamente fue a buscarla intentando no correr en el proceso.

-Genial, genial, esto es genial-Murmuraba con los ojos cerrados mientras empujaba la escalera, cuando finalmente llego a su destino se subió un poco titubeante, el temblor de sus piernas lograba que el objeto de madera también se moviera como si temblara, cuando llego a la cima necesito ponerse de puntillas ¡Ya podía sentir el libro entre sus manos! Los ojos le brillaban con intensidad, le faltaba tan poco, se encontraba tan plasmada que ignoraba lo vulnerable que se encontraban sus panties ante cualquier fisgón oportunista.
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Yamato el Mar Mayo 17, 2016 10:06 pm

Los estudiantes entraban y salían tranquilamente del lugar, cruzando por el enorme umbral que servía como puerta, algunos se marchaban satisfechos al completar sus tareas, otros simplemente volaban de una patada a causa de la vieja, pero intimidante guardiana de los libros, era increíble ver cómo pese a su apariencia arcaica, era capaz de moverse con tanta velocidad y fuerza... Con docentes así, quizás este sitio era más interesante de lo que aparentaba ser.

Yamato continuaba observando a la gente desde su torre de control, algunos conocidos, otros no tanto pero que de inmediato, entraban en el radar de análisis, sus movimientos más pequeños eran un libro abierto para Yamato, el cómo caminaban, lo primero que hacían, el movimiento de sus ojos, su objetivo en el lugar, la forma en que se sentaban, en fin, cada movimiento, era una mina de datos que Yamato excavaba, todo para descubrir la mayor mina de diamantes del mundo, el mayor tesoro, el más brillante y reluciente... Para tenerlo entre sus manos y romperlo de forma lenta, apagar su brillo con su oscuridad y volverlo la cosa más asquerosa del mundo. Lamentablemente, a cada individuo que observaba, simplemente resultaba ser alguien común... Y ya tenía bastante con torturar gente común, todos terminaban reaccionado igual y se rompían en el mismo tiempo, el proceso era el mismo y nada cambiaba, por lo que al final era aburrido, como leer un libro con la misma temática, pero distintos personajes... Que en el fondo son el mismo personaje del libro anterior, pero con un diseño distinto.

Fue hasta que su mirada se clavó en alguien que recordaba vagamente, una compañera de su salón que simplemente no destacaba para nada, por eso incluso analizarla no tenía ningún sentido ¿Cómo analizar a alguien que simplemente se queda sentada como una estatua? Estaba claro que podría llegar a ser alguien sumamente interesante. Para su fortuna, era primera vez que la observaba sin estar en coma en la seguridad de su silla o huyendo a los confines de la escuela, sin embargo, bastó con que cruzada esa gran puerta, para de inmediato decirle inconscientemente a Yamato "Soy un diamante, púdreme", sí, bastó verla por un segundo, para que su atención se depositase totalmente en su pequeña figura, ya nadie más importaba, ni si quiera la anciana mujer gorila, no, había encontrado a lo que había venido a la escuela en primer lugar... ¿Cuantos años tardaré en ennegrecer su corazón? Era la pregunta que cruzaba en este instante por su mente y para mejorar las cosas, poco a poco mientras se dejaba leer, se acercaba más y más a su ubicación ¿Debería acercarse a hablarle para aprender todavía más sobre ella? ¿O simplemente observarla y ver sus errores más puros? Quizás podría hacer un poco de las dos... Por que sinceramente, estaba impaciente por ver las diferentes expresiones que podría hacer su rostro.

Así, llegó el momento en que aparentemente no se acercaría más ¿Libros sobre súper héroes? Eso si no se lo esperaba ¿Acaso iba todavía en Kínder? Por que en esa estantería los únicos libros sobre héroes que había, eran los típicos de "Capitán Guisante" o "El tigrito que amaba ayudar personas", esa clase de libros que las madres le leían a sus niños antes de ir a dormir, aun que daba mucho que entender sobre su personalidad, o eso le parecía a Yamato... Y le gustaba lo que estaba aprendiendo ¿Estaba acaso volviéndose adicto a esa persona cuyo nombre desconocía? Simplemente verla tan pequeña y frágil... Pero tan llena de pasión, determinación... Ese fuego que dejaba mostrar sólo cuando se aseguraba de estar sola, era simplemente hermoso... Ver esa llama apagarse lentamente, sería un espectáculo que disfrutaría toda su vida.

Pero su musa, era amenazada por otra clase de enfermo mental, sí, era ese otro chico de su clase, algo retorcido, pero por razones más primitivas, por lo desorbitado de sus ojos y el constante temblar de su cabeza, era difícil adivinar a que chica espiaba, pero ahora era seguro... A Yamato simplemente no le agradaba saberlo, hace bastante tiempo lo había desechado como víctima porque... Torturar enfermos es todavía menos divertido que torturar gente cuerda, aunque manipularlos sí es más sencillo... Y quizás habría que darle una probadita de por qué no debe meterse en su territorio y por lo que auto proclamaba como "suyo".

Al tiempo en que el degenerado (Y no Yamato) tomaba su cámara fotográfica y dirigía su mirada a la zona más vulnerable de la chica, pudo sentir como su vista era nublada, no por un veneno o por que hiciera mucho frío, sino porque en este mismo instante, un pie se marcó en su rostro, desfigurándolo más de lo que ya estaba, hundiéndose en su carne lo suficiente como para que sus gafas se partiesen en la mitad y algunos dientes cayesen al suelo en un pequeño charco de sangre. Pero no era suficiente, antes de que pudiese volar lejos y hacer un desastre con su mórbido cuerpo al chocar con algo, la diestra de Yamato se dirigió a su cuello, más precisamente la ropa de este, para jalarlo de regreso, arrebatándole la cámara y evitando así un ruidoso estruendo. El cuerpo de Yamato se rodeó de una silueta macabra, su lengua ahora más parecida a una serpiente (Y no lengua de serpiente), junto con sus ojos, tan grandes y rojos que cualquiera que los viese, sabría en ese instante que su alma ya estaba pedida, ahora se cernía por el indefenso joven, casi desmayado, lo único que podía hacer aparte de orinarse encima, era esperar a que su alma fuese desgarrada - Te daré diez segundos para huir... Pero te aseguro que te encontraré y cuando lo haga, disfrutaré tus gritos y lágrimas... Tómalo como una muestra de piedad por acercarte a algo que me pertenece - Pronunció, destruyendo la cámara con la sola presión de su mano, al tiempo en que lo soltaba del cuello y de una patada, lo hacía reaccionar para que huyese. Todo eso transcurrió, mientras la indefensa joven se seguía disputando por alcanzar el deseado libro, Yamato, asegurándose de que fue lo suficiente silencioso como para que el único sonido audible fuese la cámara rompiéndose, dirigió su vista a un estante lejano - D-D-Disculpa... Deberías tener más cuidado cuando subas a una escalera... Más si usas... Amm... Pues... Falda - Pronunció en un tono avergonzado, con un leve rubor en el rostro, pero sin observarla a ella, aunque en su interior, había observado con suficiente malicia como para tener una expresión completamente depravada debajo de su máscara. Aunque algo escapó de sus planes y era la resistencia de la escalera, por ser de metal, se había tomado total libertad de usar la fuerza que fuese necesaria para acabar con aquel sujeto, sin provocar el mínimo ruido, pero la estructura no había resistido el movimiento tan violento... Y por movimiento violento me refiero al viento que surgió cuando Yamato se acercó a dar la patada ¿Acaso la escalera era de papel maché? En realidad no, era una de las escaleras que el azabache había saboteado para pues... Darle un mal día a alguien, si, una razón tan simple como hacer que alguien se cayese de la escalera y ya... Pero ahora su jugarreta le había jugado en contra, o eso pensaba, pero su cuerpo, que gozaba de unos reflejos magistrales, reaccionó a tiempo para capturar a la pobre criatura que por suerte, no se había caído antes... O bueno, si te atrapa Yamato, tampoco es que estés de demasiada suerte.

Con la chica en sus brazos, por la inevitable caída que significaba semejante altura, sólo pudo observarla por unos segundos con la impresión de un recién enamorado... Aunque claro, Yamato simplemente estaba analizando los rasgos de su cara producto de la cercanía... Era bastante linda, sus expresiones de dolor simplemente serían infinitas - Oh... En estos días hasta las chicas lindas llueven... Y no traje mi paraguas. Soy Yamato, mucho gusto... Creo que vamos al mismo salón ¿No? - Pronunció con una calidez sólo comparable al sol, una amabilidad propia de una protagonista moe de anime y una dulzura que mataría a cualquiera... O por lo menos le daría veinte tipos distintos de diabetes.
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Machiko el Vie Mayo 20, 2016 7:23 pm

Machiko definitivamente resultaba ser una chiquilla demasiado lenta para un mundo que, con el correr de los milenios, solo buscaba desesperadamente aumentar la velocidad. No resultaba extraño que su lentitud sumada a su personalidad introvertida la hiciera pasar por alguien tonta (Cosa que bueno, un poquito es) pero lo cierto es que la portadora de enormes ojos verdes oscuros es, probablemente, poseedora de un sentido de la supervivencia más agudo que el de cualquiera ¡Y este se acababa de activar! Si bien no comprendía del todo las circunstancias que la empujaron a terminar entre los brazos de un completo desconocido, si era consciente que lo mejor que podía hacer era escapar de los afilados ojos que la reflejaban. No existía una explicación lógica al escalofrió abismal que dominaba su escuálido cuerpo en estos momentos, pero algo en la inconciencia de su instinto le gritaba que huyera.

Pero cierto, en realidad ella le tenía miedo a todo lo que se mueva y tenga la capacidad mental y física suficiente para hacerle daño. En un movimiento rápido pero torpe elevo las manos hechas puños hasta la altura de sus pechos queriendo, de esa patética manera, improvisar una especie de escudo que obviamente no iba a servirle para nada ante una agresión que no existía. Su corazón latía desbocado ante la desesperación de verse acorralada en tal situación, incluso buscaba hacerse pequeña al encogerse de hombros a la vez que contraría las piernas, no podía hablar, se sentía completamente incapaz de eso ¡No era amor a primera vista! ¡Era temor a primera vista! Cerro los ojos con fuerza al momento de terminar apoyando las manos contra el mentón y mejilla derecha del contrario buscando alejarlo todo lo que le fuera posible mientras balbuceaba cosas inentendibles.

Resultaba imposible para la bibliotecaria ignorar tal escándalo que se estaba montando dentro de sus dominios, así que no tardo demasiado tiempo en arrastrar sus pies hasta la escena del crimen. Sus ancianos ojos de reptil desnudaron la escena el tiempo suficiente para determinar que esos dos estaban realizando actos lujuriosos en su sagrado templo de la sabiduría ¡Imperdonable! ¡Inmoral! ¡Depravado!- ¡Ustedes dos! ¡¿Cómo se atreven?!- Alzo su rasgada voz senil de tal manera que el resto de los estudiantes presentes comenzó a interesarse por saber que estaba ocurriendo en aquel rincón de la biblioteca. Machiko se detuvo en seco mirando a la bibliotecaria, no alcanzo a decir ni una sola palabra ¿En que se había terminado metiendo?
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Yamato el Sáb Mayo 21, 2016 12:42 am

Lo que en un momento parecía simplemente ser una jugarreta de Yamato al mundo, como solía hacer siempre, se había convertido en todo un escándalo, algo que sin duda podía sacarlo de sus casillas, las cosas cuando no salían como él las planeaba, sin duda lo ponían de mal humor... Pero al mismo tiempo lo emocionaban, era divertido tener que improvisar el cómo salir de x o y situación. Y ahora se encontraba en una situación de por más problemática, apunto de ser cazado por la tenebrosa e imponente guardiana de la biblioteca, quién a cada paso hacía temblar las estanterías, tirando al suelo uno que otro libro. Otros jóvenes comenzaron a aglomerarse en las cercanías, llamados por el ruido, por el chisme o por el simple morbo de ver a alguien siendo apaleado por aquella enorme mujer.

El azabache, que mantenía a la chica en sus brazos pese a sus intentos inútiles por escapar, analizaba la situación en silencio, observando su entorno por un par de segundos, para luego respirar satisfecho, bajar a la chica y palmearle la cabeza - No debes asustarte, no muerdo - "Destrozo" pensó en contraste a sus palabras, las cuales las dijo en una tonalidad tan amable y tranquilizadora, que los espectadores quedaron simplemente enternecidos, pero en su interior, estaba completamente extasiado, lejos de seguir pensando en la situación actual, lo único que pasaba por su mente, era la imagen de la chica temerosa, recordar su rostro lleno de temor, siendo que todavía no hacía nada, le provocaba un cosquilleo inexplicable... ¿Acaso ella había visto su interior, pese a lo bueno que era ocultándolo? Si era así, entonces más que nunca, esa chica debía volverse de su propiedad, por un lado por la amenaza que podría suponer... Pero por otro y el principal ¿Cuanta diversión podría brindarle? ¿Cuantas expresiones podría hacer su inocente y puro rostro? ¿Qué tan fuerte podría gritar? Si ahora estuviese expresando físicamente lo que sentía, sin duda estaría babeando lo suficiente como para acabar con la sed en África. Pero ahora estaba calmado, se dio la vuelta en dirección de la anciana y caminó en su dirección, confrontándola - Disculpe delegada... ¡Oh! ¡Lo siento! ¡Es la directora de la biblioteca! Disculpe mi ignorancia, pero a simple vista, parecía una alumna más... ¿Estábamos haciendo un escándalo? Le pido por favor que nos disculpe, tuvimos un problema con la escalera, se rompió cuando una de las alumnas se encontraba sobre esta... ¿La escuela no debería tener un control sobre el equipo? Porque así como lo veo... Si esto sucede en otra circunstancia, podría recaer en una demanda... Principalmente por la encargada de supervisar el material... Y la verdad no quiero que una bella dama como usted deba asistir a un juzgado - Era todo un galán a la hora de hablar, utilizaba las mejores expresiones, plagadas de amabilidad y confort (Excepto a la hora de hablar de la demanda... Algo de intimidación venía como regalo), al punto en que, sí, fue capaz de domar a la bestia, la cual alagada por las palabras llenas de sinceridad (Bueno no) y un tanto por el miedo a ser demandada, simplemente se retiró, luego de decir algo en lenguaje porcino, cargando la escalera rota en su hombro como si de una bolsa se tratase, al chico inconsciente del otro y marchándose por donde había llegado - Ahora... ¿Podrían todos volver a sus actividades?... Me da algo de vergüenza que miren tan detenidamente - Comentó con un leve sonrojo, rascándose una de sus mejillas y sonriendo. Los espectadores, igual de enternecidos que la gorila, simplemente se marcharon, algunos dejaron la biblioteca para comentar tranquilos lo que recién habían visto y otros volvieron a estudiar, pero sin poder olvidar esta experiencia... ¿Única?... Sí, ese tipo de reacción tenía Yamato en los demás.

Cuando ya no se encontraba nadie, sólo se dio la vuelta y regreso, buscando a la chica de antes, esperando que esta no hubiese corrido. Su aire de amabilidad y cariño, ahora era un poco menor, estaba dejando ver un poco más de él, simplemente sonreía, pero... No era una sonrisa que transmitiese todo el amor que antes podía dejar ver - Entonces... ¿Te vas a presentar o tendré que tomar otras medidas? - Pronunció sonriendo ampliamente, caminando cada vez más cerca del punto de origen donde antiguamente, tenía a la chica en sus brazos.
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Machiko el Sáb Mayo 21, 2016 12:44 pm

Cuando el contrario le acaricio la cabeza solamente atino a cubrirse el rostro con los antebrazos mostrando una reacción exageradamente defensiva ante la amigable actitud que demostraba el desconocido. Años de malas experiencias sociales la llevaron a ser lo que es ahora, un roedor tembloroso ante la más mínima interacción brusca que se le presentara pero es que ¿Qué podía hacer? En un segundo buscaba un libro para entretenerse en el receso y en el otro se encontraba entre los brazos de un completo extraño, un momento. Una vez que el shock inicial se disipo un poco atino a recordar entre la marejada de sensaciones unas palabras claves que al principio había ignorado ¿Ese chico era su compañero de clase? Podía ser, es decir, estuvo tan ocupada con el acosador que no presto realmente mucha atención al resto del alumnado.

Cuando finalmente dejo al descubierto nuevamente su rostro recordó que había una amenaza peor que ese muchacho ¡La bibliotecaria! Las palabras no lograban salir de su garganta ante la sola idea de tener que enfrentarse ante tal enemigo, pero ese muchacho nuevamente volvió a ¿Salvarla? Bueno, suponía que no podía describirlo de otra manera. Mientras el contrario se expresaba con la gracia de un culto del viejo mundo, ella recobraba cada vez más la cordura mirando al extraño joven asombrada con su facilidad para el habla que cautivaba tanto a los presentes como a ella, a fin de cuentas no parecía ser tan mala persona como su paranoia le había hecho creer. Trago duro y bajo la cabeza mientras mantenía sus enormes ojos verdes oscuros fijos en la escena, ahora no tenía realmente miedo pero si vergüenza ante su incontrolable reacción.

“Solo tienes que calmarte Machiko, tomar las cosas con tranquilidad. No pasará nada, solo debes disculparte por causar tanto escándalo y agradecerle por su ayuda, si, solo eso ¡Puedes y vas a hacerlo!” El optimismo dominaba su actitud equipándola con una confianza repentina pero ligera, quizás lo máximo que podía aspirar actualmente, pero al menos era mejor que nada pero en seguida todo se escurrió por el drenaje cuando el azabache le volvió a dirigir la palabra. Se sentía acorralada, atrapada, realizaba un paso atrás cuando el contrario lo hacía adelante, ese jugueteo que no la divertía para nada duro hasta chocó su espalda contra la estantería de libros más cercana. Esta obviamente se movió, lo que no esperaba la más pequeña era lo que iba a suceder después.- K-Kobayashi Machiko-Pronunció con una tonalidad casi inaudible mientras evitaba la mirada del otro. De repente el gran libro que buscaba en un principio cayo directamente hacía su cabeza dando de lleno el dorso contra esta para luego caer abierto ante los pies del dueño de mirada de zorro ¿Y Machiko? Se tragó un tremendo grito mientras caía de rodillas al suelo sujetándose la zona golpeada, mocosa torpe.
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Yamato el Dom Mayo 22, 2016 9:45 pm

En su interior ahora había aparecido un huevo, el cual poco a poco, se estaba alimentando de aquella chica, de sus temores, sus inseguridades, sus nervios, su inocencia, incluso de su pureza, estaba creciendo poco a poco, a la espera de ser lo suficiente grande como para emerger como una temible y horrible criatura, cuya única meta era terminar de devorarla, hacerla desaparecer y absorber lo último que le quedase, luego de que el pelinegro hiciese de las suyas, cuando sólo fuese una arrugada y diminuta pasa sin alma, con un corazón destrozado y un espíritu con la única razón de servir. Sería su nueva musa y la llevaría por un camino de tormento, ya no había marcha atrás, aquella indefensa y desafortunada chica, acababa de ser maldecida por el peor de los males.

Mientras el contrario se aproximaba a su nuevo regalo, sólo pensaba en las numerosas cosas que podrían hacer, todas las perversiones inimaginables de las cuales, Machiko sería la protagonista, si bajo sus pies hubiese algo vivo, sin duda ahora se estaría marchitando a cada paso, es más, si uno utiliza su imaginación, podría incluso pensar que las hojas de los libros se quemaban cuando este endemoniado sujeto pasaba a su lado, aunque claro, desde una forma fantasiosa, no es como si realmente estuviese quemando los libros o asesinando a la alfombra del piso, eso afectaría de mala forma a su imagen.

Pero mientras imaginaba las diferentes formas en que podría ver sus ojos llorar de dolor, observó como ella misma se llevaba por ese camino ¿Es que acaso era muy difícil ver en qué dirección caminas? Lamentablemente no le dio tiempo a reaccionar - ¡Cuidado! - Exclamó, saltando hacia delante en un intento por atrapar el libro, pero este rozó las yemas de sus dedos. Escuchó el sonido de la cabeza de la chica ser golpeada por aquel objeto de gran tamaño y hubiese sonado aún más veces, si no es porque el chico, alcanzó a atrapar el resto de los libros que también decidieron efectuar un ataque suicida, su acción de malabarismo era excepcional, tenía cada uno de los ejemplares sobre su palma, ahora su rostro era un semblante entre concentración y preguntarse "¿Qué acaba de pasar?". Sin duda Yamato no acostumbraba a tratar con gente tan... ¿Inesperada? Por no decir torpe. Cuando ya todo estaba nuevamente en silencio, el joven dejó los libros a un lado, para observar a la chica con una sonrisa tranquilizadora, aunque un tanto ¿Preocupado quizás? Por la fortuna de la chica, porque ya no era sólo el cruzarse con él y por tanto, ahora sufrir el peor de los finales, si no que ella misma se llevaba por ese camino ¿Tanto odio le tenía la vida? - Debes... Debes tener más cuidado, Machi... Kobayashi-san - Comentó, casi pronunciando su nombre en una costumbre típica de él al tomarse esa libertad de respeto.

Ahora su atención, pasó de la chica, al libro que ahora estaba a sus pies, efectivamente era el libro que hace un momento la borrego olvidada por dios, buscaba, se inclinó hasta estar a la altura de la chica, pero sólo para leer el libro con más detenimiento, hace un momento había creído que era un libro infantil sobre superhéroes, pero en realidad, era una especie de enciclopedia que contenía a la mayoría de los mangakas más conocidos, principalmente de Japón, aunque era un tanto antiguo, ya que no contenía a las últimas revelaciones de la generación, como Ooda-sama o Katsuki, pero sí contenía a los que sin duda, eran los más importantes - Oh... Así que te gustan los cómics ¿Eh? - Pronunció con una leve sonrisa, sentándose en el suelo y comenzando a girar las páginas - Esto me trae tantos recuerdos... - Pronunció en un leve aire a nostalgia, recordaba sus días en la penitenciaría, cuando no estaba torturando pandilleros, leía mangas en la comodidad de su celda, la cual estaba más implementada que su misma habitación en la mansión de su casa, podía pasar días enteros leyendo mangas, sólo para recopilar nuevas ideas de como haces sufrir a sus amigos tanto física como psicológicamente, queda demás decir que los villanos eran sus pjs favoritos - Oh... Nunca había oído hablar sobre este autor - Comentó deteniendo la ojeada en una página en específico, sobre un autor cuyo avatar, era un hombre musculoso, sus principales obras, detallaban sobre súper héroes y temas parecidos, en realidad Yamato si lo conocía, pero ahora mismo, mientras ojeaba el libro, su atención principal era la chica, buscaba cualquier reacción que ella pudiese tener y si, en realidad ella buscaba algo sobre superhéroes, puede que este autor generase algo, si no, simplemente restaría seguir buscando... De todas formas, estaba acostumbrándose a la sensación de ver el rostro de esa chica, ahora mismo, era como una nueva droga para él.
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Re: ¡It's Showtime!

Mensaje por Machiko el Vie Jun 10, 2016 11:01 am

Machiko continuaba sufriendo por las secuelas del golpe en su dura cabezota hasta que alcanzó a prestarle atención suficiente a las palabras del muchacho ante ella cuyo nuevo oficio era, al parecer, protegerla de su propia torpeza. El corazón le latió con desenfreno cuando sus ojos se posaron sobre las imágenes del libro reconociendo al instante al autor que representaba todo lo que ella, como una simple fan temerosa sin nada de personalidad, aspiraba a ser. Ahora mismo solamente quería hablarle a ese muchacho, olvidándose de todo tipo de inseguridad o timidez que podría gobernarla, de todo lo que sabía con respecto a All Might, incluso llego a gatear hacía su dirección invadiendo su espacio personal eliminando toda muestra de pudor ¡Casi como si se hubiera vuelto otra persona! Alzo el rostro mirando directamente al azabache, los ojos le brillaban con la intensidad de un niño en una juguetería, estaba a nada de iniciar con una conversación unilateral con respecto al superhéroe cuando toco el timbre que anunciaba el final del receso, este fue una especie de interruptor que la hizo volver al modo realidad.

Trago duro con dureza mientras volvía a hacerse pequeña, bajo la cabeza y junto las manos frente a sus pechos a la vez que se alejaba rápidamente de su compañero. Finalmente se levantó del suelo aun trasmitiendo una imagen vulnerable, torpe y patética, se mordió los labios desviando la mirada de un punto del suelo a otro, comenzó a jugar con sus dedos.- Debo… -cerro los ojos para luego, finalmente, darle la espalda a Yamato.- Debo volver a clase, lo siento, adiós.-Hablo con tal rapidez que realmente no se logró comprender que fue lo que dijo, pero lo que sí se pudo entender fue su lenguaje corporal ¡Prácticamente salió corriendo! Sin entenderlo escapo, con mucha suerte, de unas garras muy peligrosas, pero está no iba a durarle mucho tomando en cuenta que iban al mismo salón, detalle que Machiko en medio de su torpe introversión no noto.
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Re: ¡It's Showtime!

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